Sábado, Mayo 31, 2008

HE TENIDO UNA CHARLA CON CUPIDO.

Él me ha dicho que el oro está muy caro, que tiene un sabor amargo en la boca. Que no ha podido salir a trabajar, que está muy deprimido en su cama. Muy solo y sin haber podido ir al supermercado.

Con las persianas bajas y el cenicero lleno de cigarrillos a medio terminar. Me dijo que no puede ni siquiera ir hasta la heladera. Porque el alma muere en pena tanto como muere de sed. Las sábanas no las cambia y la ropa ya no le entra en el lavaropas. Un café sin terminar. Un desayuno sin empezar. La tasa caída sobre el mantel.

Muchas migas en la cama y una toalla que ladra desde el rincón. Los zapatos que se descalsan los pies atrofiados. Y un tobillo cansado de tanto tropiezo y tanto bache del alma. Y en la esquina conversan el frasco y las pastillas que anoche no pudieron dormir.

El mundo dado vuelta. Un baño que no se da una ducha hace días. Mientras la escalera perdida no sabe si subir o seguir bajando. La baranda que se agarra de la mano para no caerse otra vez en la oscuridad. Una soledad que no quiere ser mi compinche ni mi confidente.

Busco una oyente que me de una explicación.

O una vidente que me cambie la visión.

Porque Cupido está tirado en su cama. Y no quiere levantarse el alma ni sacudirse las penas. Parace una tragedia, el mundo espera el fluir de sus flechas.

Los corazones se secan. Un otoño impostor. Un verso que ya nadie compra. Las flechas se agotan y pierden su filo. Doblan cuando hace frío. No pueden con las corazas.

Por eso ese muchacho está en cama. Pero le exijo una explicación.

El mundo no puede sobrevivir sin él. Tiene que hacer su trabajo. Tiene que darme una mano.

La almohada se levanta y levanta las persianas. El sol, en calma, se asoma por la ventana y nos tira el diario de hoy. Las peores noticias están en la tapa, pura muerte y enfermedad. Los jóvenes empiezan a envejecer más temprano. El amor secuestrado está en manos de una pandilla criminal. Y los chistes del final ya no hacen reir a nadie.

Cupido se ha vuelto cobarde. Está cansado de luchar en vano. No me quiere explicar por donde ha pasado. Ni lo triste que está. Le suplico lealtad, le ruego a sus pies clemencia. El mundo necesita de su huella, de la marca de su arco y flecha.

No lo puedo convencer, su silencio es lapidario. Y el mundo un cementerio de corazones.

Pero no todo es en vano. El brillo en las manos le ha devuelto algo a él, mientras me seco las lágrimas. Comienza a hablar.

-Hacía mucho tiempo que no veía a un ser humano sentir y poner el corazón en sus manos-.

Parece que ese es el diálogo. El lenguaje que Cupido entiende.

Parece que he hablado, con el corazón entregado a las manos de la esperanza.

He tenido un diálogo.

Cupido se ha levantado. Y el mundo volverá a latir.


Viernes, Mayo 30, 2008

OJALA PUDIERA...

Ojalá pudiera ir a trasnochar entre tus besos lejos de tus sombras.

Ojalá pudiera hacer que las jaulas se rompieran con tan sólo quererte.

Ojalá pudiera ser que nuestras miradas salgan al encuentro mientras tu rostro me acaricia.

Ojalá pudiera hacer que tus miedos se perdieran sin perderte a tí.

Ojalá sintieras que mis manos encuentran la llave de tu encierro.

Ojalá...fuera siempre presente. Pura eternidad en tus sueños.

Pero parece que... debo despertar solo todas las mañanas. Y cruzar esa zanja plagada de amaneceres sin vos.

Ojalá pudieras sentir mis labios sin tan sólo te animaras a vivir el mañana.

Ojalá pasara este invierno tan sórdido, al cruzarme con tu mirada.

Ojalá pensaras que el mañana ya existió para ver que la jaula ya se abrió.

Ojalá vieras que todas las cadenas nacieron para morir. Mientras vivo sin tí puedo morir todos los días, un poco.

Ojalá soñaras con una caricia tibia, en mis manos almidonadas por tanto esperarte.

Ojalá estuvieras sentada mientras le arranco al cielo la luna, de un tirón de oreja.

Ojalá me echaras cada vez que te descubro.

Ojalá muriera mudo cuando diga algo que te incomode.

Ojalá pensaras que te traigo la calma a tus abrigos perdidos, en la última resaca.

Ojalá cerraras la puerta al pasado, y me esperaras sentada, en el tren de lo bienvenido.

Ojalá estuviera listo el desayuno cuando abras esa hermosa mirada.

Ojalá conservaras la calma cuando mis palabras te zusurran mis secretos sin calma.

Ojalá te apasionara el alma al sentir que mis roses se acuestan entre tus silencios. Y tus suspiros.

Ojalá dejaras escapar a tus jaulas, para dejar que el viento te traiga hasta mi.

Ojalá yo esperara...

Serían muy sabios mis latidos, al no explotarme al oído por escuchar tus pasos.

Sería bendito por la mano de Dios y la caricia del ángel.

Y ver que mi coraje no es cobarde porque me animo a vivir sin vos.

Ojalá encontraras la calma que el mar te ha traído a tus pies. Cuando rompe cada ola en tus orillas.

Ojalá pensaras que soy el amor de tu vida. Y llenaras de vida a mi amor.

Ojalá no se me acabaran las palabras...

Ni me sobrara una mirada...

Para poder callarme y disfrutar de tu presencia y mi entrega.

Ojalá leyeras estas palabras y abrieras el candado que me condena, a pensarte solamente.

Ojalá estuvieras aquí ahora, y vieras las lágrimas que la marea le entrega a la playa.

Ojalá escucharas que mis palmas ruegan por tocarte y recorrerte la espalda hasta el infinito.

Ojalá supieras que me jugaría el alma a la ruleta rusa si pudiera atravezarme con el disparo de Cupido.

Ojalá estuvieras y la ausencia se fuera a tomar unas benditas copas frías.

Ojalá sintieras que mis labios no son largos inviernos ni puros veranos.

Ojalá ya supieras...

Así tiro la toalla y me entrego a la vida.

Para llevarte sin migas la alegría todos los días a nuestra cama.


Jueves, Mayo 29, 2008

MÁS ALLÁ DE TODO. SON LA ÚNICA SALVACIÓN.

Escrito por Juan Cruz Cúneo

Me podrán decir que la facilidad que existe hoy para lo vincular es mucho mejor que si no existieran tantas posibilidades. Pero sigo sintiendo que el hombre es una contradicción contínua o una paradoja constante. Que nada sale como debiera, que los planes cuanto más confiables peor salen. Entiendo que no somos culpables de lo mal que están saliendo las relaciones, pero si creo que somos responsables del daño que nos estamos haciendo. No tenemos salida ni alivio si no nos advertimos sobre la única salvación: las relaciones.

Más allá de todo, con miedo y con anhelos, con rabias y desconsuelos. Con los renglones abiertos a una escritura que no llega, con la historia que sólo acumula mentiras, contadas para ocultar las verdades jamás dichas, ni en la casa ni en la sociedad. Más allá de toda la maldad y el daño generado, sabemos que no llegamos a ningún lado si no nos relacionamos. El vincularnos nos ha salvado durante estos siglos. Estamos empantanados, desorientados y muertos de sed; porque dejamos de beber el alivio de la relación.

¿Por dónde empezamos? Por lo básico e indispensable. Por el amor de una madre que debe cuidar de su hijo, no como si fuera una parte de su ombligo sino como una persona que depende de su sostén. Una madurez que sólo llega a los pies de una adolescente que no sabe como crecer. Una responsabilidad que se amalgama, en un eslabón flojo. Somos ignotos e ignorantes soberbios al creer que no existe consuelo, en los brazos de otra persona. No se trata de la vulnerabilidad, ni de la fragilidad, solo es estupidez creer que el otro me puede lastimar porque abra mi alma y le cuente la intimidad. El otro sacará su espada por más que no me vea como rival. El otro se equivocará siempre que intente aprovecharse. Por más que te quiten o te digan cobarde, la lealtad es una condición para la salvación. La lealtad con uno y con el otro.

El amor no sabe de realidad, para eso nos hicieron inteligentes. Pero obsecuentes a la hora de admitir las necesidades. Por eso cuanto más fácil se nos hace, más complicamos todo. Todos estos destrozos se pueden evitar, tanta calamidad y tanto despojo humano, si no aceleramos al ver el muro. Parece que pensamos sólo en nosotros mismos, pero somos nuestro propio enemigo, ni siquiera sabemos cuidarnos. Mucho menos podemos cuidar a otro. Pero ahora debemos pensar en la salvación. En dejar tanto rencor de lado y empezar a buscar una salida. Porque la envidia ya se ha hecho un problema social, un problema de razas (y no de educación). La discriminación ganó el terreno entre los supuestamente discriminados, y ellos se han salvado al tomar las armas y acorralarnos.

En la relación víctima-victimario nadie se hace daño, nadie sabe quién es quién. La moneda cae de lado, ya no importa cuál es su seca. Nadie pierde en esta cuenta, nos hundimos todos seguro. Si no aprendemos la lección.

Las relaciones son la única salvación. No nos queda otra alternativa. No le digo que piense en su sobrina, ni en sus hijos ni nietos. Sólo le advierto que, en algún momento, necesitará de alguien y ese será el momento de la venganza de aquellos a los que usted sometió y castigo.

Lo lamento si ya es tarde.

Derechos reservados: Revista EX-TIMO (Núm. Las relaciones ¿por qué no funcionan? Mayo 2008. Buenos Aires Argentina


SE VOLVIERON UN PROBLEMA. Antes eran puros beneficios.

Escrito por Juan Cruz Cúneo

Hace muchos años se volvieron un problema. Antes eran muchos los beneficios de vivir en relación. Hoy, debido a la cantidad de traiciones y falsas vinculaciones, a la infidelidad y la posibilidad de comercializarse que tienen las personas, las relaciones dejaron de ser lo que eran. Para convertirse en el eje del problema principal que tenemos durante el día.

Tanto en el trabajo como en la casa, las relaciones humanas se volvieron contraproducentes. Un bien inherente que se transforma en una obstinada y persistente experiencia de aprendizaje. Nadie sabe ya cómo se hace para establecer una relación, que no conlleve dolor, que no termine en una estafa o una desilusión. Todos estamos mezclados en esto, unos por dar en exceso, otros por recibir el defecto de otro que no se sostiene solo pero que tampoco puede agradecer la ayuda. Abrir las cerraduras para que la compañía entre es tan poco frecuente que las relaciones son dos individualidades juntas.

Problemas con la autoridad, problemas con la competencia. El par es desigual y el diferente un problema inminente. El que está arriba no confiere las herramientas al que está por debajo, ni enseña ni aprende. Sostiene con el pie su destino. Pisa al perdido o al rico que lo puede complicar. Mientras otros están intercambiando ideas con las sábanas afuera de la casa, y del matrimonio perfecto. Que se vuelve un embustero, pero santo y casto de corazón. No fue su intención, pero lo arruinó todo por codicia. Una diosa vestida que desnuda los códigos del lugar, que se acuesta con quien más da, dándole poco de todo. Y menos cariño. Los amigos han dicho, pero no fueron considerados como tales. Todo puede ser un enemigo, cuando los miedos invaden el interior.

Las relaciones servían de mucho. Hoy ya no cotizan en la bolsa. El miedo y el veneno, la envidia y la deshonra borran con la escoba tantos siglos de relación. Tanto camino que, hoy con dolor, multiplica los cadáveres al costado. Muchos han perdido la razón para vincularse con los demás. Tal vez tengan ellos razón, al ver que la traición es moneda corriente. Pero hay algo que es evidente, sin relaciones no vamos a llegar nada lejos.

Una sociedad que no los vincula entre ellos, tiene poco de sociedad y quedarán pocos de ellos. Se volvieron el problema, ni siquiera son una parte. Son la esencia. La raíz que no hace que crezca el árbol ni los frutos. Es la previa de la previa. Estamos antes del verdadero problema. Ya no es la realidad ni los conflictos los que despiertan el desafío, ahora son las relaciones y su duración sin dolor ni traición; sin penas en la gloria.

Algo si me asombra, ver que nos queda poco futuro así. Hoy en mi país las personas se pelean, se matan y se acuestan todos contra todos. No hay codo con codo. Sólo fracturas expuestas. Mucha sangre que cuesta más allá de la perdida. Y más acá de la emoción.

Es terrible el dolor de los hermanos peleados. Es insoportable el amor lastimado cuando un ser amado arruinó todo con indeleble facilidad. Es inmensa la amistad que se pierde cuando algunos egoísmos crecen, cuando las caretas se desvanecen y la realidad se asoma. La mentira no es piadosa y el mentiroso un indulgente. Una cuestión que crece en la medida de sus posibilidades, nadie se siente responsable, nadie quiere mirarse un poco. Sólo hay ojos para el ombligo. Ya no los hay para un amigo. Ya no existe esa mirada de amor para el compañero que, por pasión, acompaño en cada paso del sendero.

Se me hiela la sangre al pensar que alguien pretende transformar los vínculos en relaciones comerciales. Cuando todo tiene precio. Y las palabras son esas hojas de otoño caídas. Secas y perdidas, en las manos del viento. Ya no transmiten vida. Y la boca que las pronunciaba, está sedienta de alma, le queda poco por decir.

Ya no puede mentir, pero el sol le quema la retina.

Las relaciones no eran mentiras. Yo sé lo que viví. Y ahora sé cuanto perdí al ver que ya no me relaciono con ellas.

Derechos reservados: Revista EX-TIMO.


Martes, Mayo 27, 2008

POR LAS DUDAS SE MEDICA. ¿Y LAS DUDAS?

Escrito por Juan Cruz Cúneo

Por las dudas se medica. De eso ya no hay dudas. Pero las dudas siguen sin esclarecerse. Y se medica para hacer algo con las dudas, con las cuales no se hace nada. Entonces, allí empiezan las dudas, las de otro calibre. Las dudas inconfundibles, las más parecidas a las sospechas. Las que aún quedan sin ser claramente resueltas. Esas dudas generan más dudas, y no se resuelven las originales. Las que importan por ser parte de la historia del paciente.

Las dudas pueden ser racionales. Hasta razonablemente dudas. Las dudas pueden ser intelectuales, hasta teóricas y objetivas. Pero acá se trata de personas, acá se olvidan de la gente. Y del dolor del paciente, por eso las dudas cobran un valor relevante. Por eso deben dejar de ser parte de un medio tan delicado, para convertirse en guerreras contra la enfermedad. La duda deber ser certeza, sin pedirle absolutismos baratos. La duda tiene que traer, en sus manos, más seguridad que desconfianza. Porque sino, maltrata tanto al paciente como a su sufrimiento.

Y a los parientes, que quedan envueltos en estas circunstancias. Sin que nada alcance para calmarlos en parte, para traerles alivio. Las dudas en el resto de los vivos pueden sobrellevarse de múltiples maneras. Pero las dudas en quien se juega parte de sus días pueden traer consecuencias como la pérdida de claridad y de la esperanza. Una pieza que no falta a la hora de la verdad, que no debe ser gastada por las incertidumbres ni las negligencias. Se desata cuando se trata al hombre como mercancía. Una pieza divina de un mercado negro. El de la pastilla facilista, la que vende la fórmula de los sueños.

¿Dónde quedan las dudas?

Se las lleva el viento.

Entonces vienen los secretos. Y la atmósfera se enrarece. Nada queda expuesto, todos corren a la medicación. No hablo de la que cura el dolor, hablo de la que lo anestesia. De la que se usa para que no sea molesta una determinada persona. Para que alguien ya no pueda jugar ni divertirse. A los niños, ¿insufribles?, cuando los padres son los que no tienen paciencia, ni cierta certeza de cómo ejercer su rol. La culpa no siempre se lleva con la razón. Y las causas no siempre son las culpables. A las horas razonables, las dudas se entrometen por la puerta trasera. Y dejan abierto el destino de cualquiera. Lo exponen a las manos arbitrarias. Adultos que se escapan de su función adulta. Y caen en las garras de esas personas que se olvidaron de serlas. Para medicar a cualquiera, para obedecer a otras intenciones.

Medicaciones que se exceden en sus efectos colaterales, usadas por animales que llevan ambo blanco. Guardapolvos manchados con recetas millonarias. No acuso a toda una gama de excelentes profesionales. No acuso a nadie. Sólo es necesario pensar. Y empezar a pensar que estamos tomando todas las noches. O para adelgazar, un carnicero receta mejor. Cápsulas con olor a dinero mal lavado. Pastillas en gramos, dosis altas para quien complica. Una vida que ya viene complicada.

Las medicaciones abundan por las salas nocturnas, no de los hospitales, sino de los hogares. Es impensable y casi abrumador, pero hoy en día no hay ni un botiquín que no tenga en su vientre más de un blister de remedios. Con combinaciones que los convierten en caseros, y altamente peligrosos. Un prospecto que queda con el farmacéutico y un malestar que es atontado.

Sufrir nunca es en vano. Tampoco es agradable ni placentero.

Pero medicarse por las dudas, ya es una tortura para el cuerpo y la mente.


TODO ES DEPRESIÓN. EL NEGOCIO DE LOS LABORATORIOS.

Escrito por Juan Cruz Cúneo.

Puedo entender la evolución de las patologías porque los tiempos van cambiando. Puedo creer que las definiciones requieren de precisiones y ciertos ajustes, pero no puedo aceptar que las enfermedades se acomoden según el negocio. Que algunos laboratorios ejerzan presión para que la definición les aumente las riquezas. A costa de la entereza de las personas y de la falta de compromiso profesional. De quienes venden su lealtad a un precio mensual. Un ingreso más, significa una vida marcada.

Pensar que las personas quedan reducidas a la medida de un blister me genera una profunda indignación, hasta un dolor enorme por el daño que se produce. A diario uno discute los beneficios y las necesidades de recomendarle a alguien el uso de la medicación. Para eso se produce la derivación al profesional indicado, idóneo y considerado por su seriedad y compromiso. Pero existe el maldito precio de la abundancia. Exige cierta constancia en el trabajo de las conveniencias. En la manipulación de las conciencias estableciendo, de manera masiva, la propagación escondida de una patología que se ha desvirtuado. Porque se ha popularizado. Y el negocio se abrió a la libre demanda.

El consumo en masa es producto de una publicidad incierta. Las medidas con las que uno se encuentra al ver los niveles de consumo, abruman y llenan de susto, son cifras impactantes. Y se supone que detrás de aquello hay una patología. Una publicidad que genera la masividad del “boca en boca”. Todos se autodenominan y se categorizan como expertos en medicación, inefables e inequívocos diagnosticadores de una situación que requiere una profunda formación profesional y adecuada. Idoneidad no es experiencia. Profesionalidad no es la cantidad que haya recomendado y no se hayan suicidado. Hablamos puntualmente de la depresión. Una enfermedad que se ha ensanchado, abarcando tantos otros síntomas, sensaciones, situaciones y emociones que nada tienen que ver con ella.

Hoy la tristeza es depresión. La angustia también cayó en la misma bolsa. La sensación de vulnerabilidad, dormir más de las horas esperadas, el duelo, la perdida, todas vistas de la misma manera. Con una terminología tan popularizada como distorsionada. Ser “depresiva”, estar “deprimida” entre otras formas variadas hasta llegar a la medicación de la misma mano que diagnostica a la ligera.

Si la gente supiera las consecuencias de automedicarse, dejaría automáticamente de tomar hasta el agua de ese vaso. Al ver dónde han ingresado, sin poder salirse. Al inmiscuirse para no elaborar, al refugiarse de una realidad que igual los sigue. Y espera su resolución. Al ver que, con es acción, sólo ensanchan los bolsillos de los dueños del laboratorio.

Accidentes, muertes y sufrientes. Tantos que deberían ser muchos menos. El negocio siempre es ajeno, a la salud y la responsabilidad. Al criterio y a la honestidad.

La salud de muchos está en riesgo. No todo es depresión, no se han multiplicado exponencialmente las patologías parecidas ni las frustraciones se resuelven con una dosis doble. Ni el insomnio es un principio de la enfermedad. Hay demasiada especificidad que no se toma en cuenta.

No existe la pastilla mágica. No sirve que la pastilla resuelva. Usted se condena a una dependencia que lo limita y no hunde.

Usted elige por qué túnel prefiere pasar.


Lunes, Mayo 26, 2008

CAPERUCITA. Y SU CANASTA.

¿Qué esconde Caperucita en su canasta? Esconde o guarda, para el otro no hay mucha diferencia. Tal vez, reserva. Tal vez espera con calma. Mientras su capa holgada le cubre los hombros, le resguarda las espaldas. Esconde o reserva, pareciera que no hay diferencia, pero la distancia es un abismo. Tanta como la que hay entre la noche y el frío. Tanto hay allí. Un misterio por descubrir, toda una vida por vivir.

La canasta no tiene fallas. No deja ver absolutamente nada. Puede haber indiferencia, más allá de la inocencia. Y más acá de las ganas. Esa canasta está sellada. Tiene un candado sin cerradura. Sin combinación ni particularidades. No se ven detalles, pero se siente sólida y firme. Pareciera un chiste, pero el candado y la cerradura no son partes de la armadura. Son dos piezas del rompecabezas. Que es ella. El camino para llegar a descubrirla.

Si es que alguien se anima. O prefiere ser un amigo más.

Ella tiene la habilidad para distraer al más focalizado. No hay lobo tan concentrado, que pueda esperar a que la paciencia florezca en la próxima estación. Esa es su salvación, lo aprovecha como refugio. La ansiedad y el apuro, el hambre del lobo tuerto. Que no llega a ser ciego, pero es torpe y absurdo. El mundo se enamora del bruto, desestima la inteligencia y la sensibilidad. El lobo no deja de ser un animal. Y la canasta es a prueba de tontos.

Porque guarda lo más íntimo de Caperucita. A ella misma. A sus deseos más valiosos. Mientras te tira escombros, distracciones que desorienten. A veces, hasta ella misma se pierde y necesita volver a terapia. Para que el mayor le salga de garante o de brújula. Pero que no se le ocurra querer espiar la canasta. Porque ella se escapa. No quiere forzar las cosas.

Y por si faltara algo. Se asoma lo más extraño. Y lo más maravilloso. Una actitud de pocos, amar el desafío siendo desafiante. Patotear a lo grande, siendo extremadamente sensible. Una combinación increíble, cerraduras y capuchas por todos lados. Una capa a prueba de lluvias. Un color que habla de su pasión. Un candado sin espacio. Una canasta de acero inoxidable. Para que dure y para que guarde, los tesoros allí escondidos.

La habilidad de ella está en sus bolsillos. En su inocencia ambulante. Porque si miras, es muy interesante, escuchar donde está la cerradura. Pareciera que no está en ninguna parte, pero si, existe y la he encontrado. La cerradura del candado, que resguarda a la canasta, ella la tiene en su espalda, donde nacen las alas de su alma.

Debajo de la capa.

Allí está la llave del tesoro. La cerradura de la canasta. Y el comienzo de una gran vida.

Es Caperucita y la hsitoria de su canasta mágica.


Jueves, Mayo 22, 2008

CAPERUCITA. ENCAPUCHADA.

Les voy a contar un cuento, muy original, tanto como especial es la persona que lo inspira con sus vivencias, que lo crea con sus ideas. Que lo vive a diario. Se trata de caperucita, pero no la de antaño, sino la de ahora. Una caperucita moderna, que no usa lentejuelas, si usa su capucha.

Tal vez se la cruza en una esquina. Tal vez viva cerca de su casa o de la mía. Pero se trata de una niña, no tan niña creo. Una mujer con sus ideas espléndidas y su armadura lustrada, que anda por la calle sin frazadas. Sin miedos, con muchas seguridades. Y alguna que otra desconfianza.

Se trata de una dama que cruza este bosque inquieto, donde abundan los lobos y sobran las abuelitas. Donde nada pasa en las casillas, todo pasa entre los arbustos. Exceso de orgullos, falta de coraje. Y mucho zorro cobarde que pretende robarse inocencias. Ella a veces se encuentra presa de su armadura, que la viste fría pero con mucho glamour. Ostentando un mundo de ideas, convicciones y certezas que son fuertes vientos a la hora de pasarle cerca.

Y una nobleza que nadie puede estropear. Caperucita, esta, tiene la capucha puesta pero mira. Y te mira. Pareciera que se esconde de la vieja vida que corretea, mientras espera que algo suceda.

Ella encuentra lobos sueltos. A quienes, por mas farzas y mentiras, se les nota el ocico. Los venden sus ojos que solo ven su propio ombligo. Los dientes con caries y muelas revueltas por el hambre codicioso y la fragilidad del espejo. Ese lobo nunca pudo ser honesto. Ese lobo siempre metia las manos en los bolsillos. Ajenos. Silvando por el suelo, arrastrando su ocico feo, le manchaba los zapatos y el ruedo.

Caperucita se encapucha. Y asusta. Muestra sus dientes sabiendo que son de leche. Pero no deja que nadie se le acerque. Ingenuidad de por medio. E inocencia desde enero. Unos tiempos viejos que, arrugados, se pasaron de miedo. Y dejaron dos copas, en menos.

Caperucita no quiere a la abuelita. No quiere llegar a ser viejita. Su juventud espia, las calles perdidas. Y los zapatos oxidados, del encanto golpeado por el cordón de una vereda cansada y vieja.

Caperucita se encapucha la soltura. Y desparrama sus sonrisas, entre risas y sombras. Con sus costados afilados, mostrando en vano lo peor. Que es lo mejor de su capucha.

Caperucita espera que alguien abra la puerta. Sin golpear. Sin entrar. Sin pisar la alfombra.Tal vez sea un principe azúl, o alguno desteñido. Algún dormido porque ha salido, y ha madrugado para trabajar. Un Romeo enfermo, que salpica sus risas por balcones desafinados. O un extraño que ya no lo sea.

Caperucita no es la abuela. Por más que quiera, tampoco se parece al lobo, por más que aparezca en sus apariencias. Es una gran dama, toda una mujer, íntegra y entera. Con sus historias a cuestas y un coraje que desborda. Un entusiasmo que asombra y mucho contagio increíble.

Caperucita es el cuento. De una realidad vivida. La capucha es un cuento que esconde a quien no mira, lo mejor del secreto.

Lo mejor de su misterio, en su sonrisa.


Lunes, Mayo 19, 2008

AVISO. NUEVA PRODUCCIÓN DE FOTOS. www.extimo.com.ar (sección artistas)

Muy recomendable. Una producción muy original y creativa de la lic. María G. Andrade.

Título: RETROVISIÓN.

Temática: una nueva forma de mirar la vida, con una doble orientación.

Las virtudes de quien posee una doblevisión.

La retrospección sin perder las perspectivas.

La visión del todo, con la humildad del espejo.

Un espejo que sabe de su lugar.

Y un reflejo que entiende de su finitud.

Mientras su mirada refleja la dualidad,

Que queda descubierta en su impronta.

Sin dejar de mirar.

Lo que viene. Aquello que ha pasado.

Y sigue pasando, mientras el futuro está llegando.

Esa es la virtud. Allí está su potencial.

Agradecimiento: A la licenciada por aportar su riqueza, su creatividad y su humildad, sin verguenzas ni miedos.


Sábado, Mayo 17, 2008

MAÑANA TAL VEZ VUELVA A DARLE CUERDA AL CORAZÓN. Mientras...

Los trucos que ya no salen. Y un parto que no parió. Mañana tal vez le de la razón a mi corazón. Una vez más. Por tantas veces que no fue. Un día más y la razón podrá confirmar lo poco que sabe de esas razones. Tan alarmante. No saber, sin saber. Un saber que no sé. Una alarma que se prende siempre después. Para avisarme lo que ya sé. Tarde, otra vez.

Mentiras amargas que el día me sabe contar. Verdades eludidas en algunas noches de bar. Una copa vacía que se empieza a llenar, porque lo de siempre hoy se dobla. Y se rompe. Porque lo recurrente ya no quiere compartir esa copa. Ya no puede divagarme más. Siempre fue obsecuente, insistente con la cuenta que nunca quiere pagar.

Las sombras que se han reido como hienas entre vestidos, hoy saben que sale el sol. Se merecen el eterno abrigo, que aún no tengo. Se mueren de celos, porque ella está en camino. Una noche tibia. Perfume en mis sábanas. Aroma en las frazadas de un verano que ya me olvidó. Una caricia que me alcanza.

Ella en la ventana.

Pareciera que mañana, otra vez, la cuerda me dará vida. Dejaré de enredarme los pies, una y otra vez. Ya no beberé un brindis con el "después". No me quitaré las ataduras que me refugian, pero si aceptaré la oferta de un "tal vez". Sabiendo que riendo puede darme vuelta el andén. Y ese tren que no sabe ni volver, pueda crecer.

En sus caderas poder bailar un tango. Y que mi mano pueda contarme de su piel. Mientras mis labios me cuentan sobre su razón de ser. Y le siga pidiendo más mentiras al oído. Un viento que sabe respirar. Una boca intensa que sabe acariciar, la dulzura de mis perezas. Mientras, escucho que su mirada me empieza a hablar.

Y me dice tantos secretos del cielo. Sin darme ningún gesto, para dirimir las intrigas. Un rincón lleno de rincones. A donde no llegaba la luz, pero llegó el silencio. En otro jueves, donde los demás se van. Yo recién me encuentro. Tanto barro en tanta fiesta. Tantos mudos que desconciertan. Tantos perfumes que no saben nada de la verdad.

De eso no se trata. Prefiero una tarde sin pasado mañana. Canto primero a la mañana. Quiero un instante que dure sin fugarse. Y un beso que se acomode entre mis adentros, sin que se me escape. Ya que no me encuentro, que ella sepa de mi paradero. Que ella sepa cuanto la espero.

Ya no me importa que sea hasta mañana. Mientras sea, y las velas ardan. Para dejar de ser cobarde hay que encontrarse. Al dejar de ser, el miedo sabe corrernos hasta el infierno. Donde hace mucho frío. Donde hay sólo olvidos. De esos seres queridos que ya no se sabe dónde podrán madrugar.

Mañana amaneceré sintiendo el tic tac de mi corazón deambulando. Un latido cronometrado. Respirandote. Sintiendote. Rosando el mismo aire. Noches desesperadas que encuentran la calma. Palpitares que descansan en tu abrazo. Insensato que sabe del precio que pagó. La cadena se rompió.

En el fondo del mar existen las sirenas. Más allá de las redes colgadas por la soledad. Ella está. Lo sé, siempre lo supe. Ella también sabe que el después está antes que el ayer. Y que es hoy, lo que debió haber sido.

Un sillón aburrido.

Un corazón tan sencillo, con darle cuerda se aferra.

Un alma inquieta. Que no quiere perder más la cuenta.

Las horas vuelan. Me han olvidado en la tierra. Pero allá lejos ya las veo. Vienen por mí. Vienen por ella.

Mientras... le cuento a las letras. Sobre sus formas, sobre sus caderas. Sobre la inteligencia. Y la viveza para esconderse hasta ahora.

Una nueva vista exalta las emociones. Una profundidad abarca. Mi cuerpo salta a la vista.

Juega a las cartas.

Y pide pista.


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