Miércoles, Diciembre 30, 2009

El brillo.

Hay un punto donde la vida se vuelve un segundo. Y todo pasa sin pasar. Donde la eternidad parece aquietar las aguas de los tiempos y todo parece tan quieto que hasta el silencio se contiene de respirar. Hay un brillo en su mirada cuando todo le pasa, sin avisar ni pedir permiso. Lo he visto, es una bola de luz alojada en el prisma de su lagrimal.

En ese rincón donde pasan los mejores momentos de una vida. Donde la vida misma se acumula antes de caer y recorrer los bordes de una cara tibia. Sonrojada por una emoción que ella nunca calculó. Pero que un día llegaría.

En ese rincón se alojó el más hermoso brillo de su vida. Y emanaba tanta luz que encandiló mis sueños y abrió la armadura. Una terca cerradura que hacía tiempo estaba sin abrir. Y la luna sabría los secretos que el sol escondía. Cuando el atardecer metía sus narices en mis asuntos, y dejaba sus huellas como marcas impresas en la arena de mis proyectos. Castillos completos, con reina y todo. Sueños enteros hasta que el despertar los volvía una larga lejanía. Un día más.

Hasta que mis dedos la vieron llegar.. Hasta que mis pensamientos supieron naufragar y mis miedos salieron a trotar.

Cuando la armadura se abre solo te queda el brillo del alma. Sus olas rompen en los pilotes del muelle de mi equilibrio. Los vientos de sus vientos murmuran en mis oídos la perdida de un vestigio de la última salvación. Mientras la intemperie discierne si protegerme o dejarme solo. La angustia es un borde filoso entre la felicidad y la miseria, entre la inmortalidad y la fragilidad de verme con su ausencia.

El brillo en su mirada, cuando la emoción la abraza como si fuera el último abrigo del mundo infinito en el que ella estaba viviendo, me dice que a ella le llegó la alegría. El cumplimiento de su sueño.

Esa luz que he visto despierta, en el olvido, a los sueños que ya recuerdo.

Es la razón por la que hemos venido a este pequeño circo que dura casi cien años. Algunos se van temprano, otros no quieren irse nunca. La luz abruma a la mirada que se desnuda frente a esa posibilidad.

Ver que en el ojo está el brillo del alma. Pura.


Jueves, Diciembre 17, 2009

LES CAMBIO DE TEMA. HABLEMOS DE LAS RELACIONES.

La mayoría de las consultas hoy en día son por las relaciones. Parece que nadie las quiere, pero todos las seguimos buscnado. Todos quieren estar acompañados, pero juntos no se soportan. Una contradicción que escucho a diario, un dilema que no encuentra salida, ni alternativa. Si no querés estar solo, tenés que estar acompañado. Obvio, básico. Pero nadie lo entiende. Se han vuelto un problema. Posiblemente siempre lo fueran, pero ahora todos hablan de ellas. Las relaciones. Las ocasionales, las pasajeras, las que nadie espera pero se dan igual, las relaciones de pareja, los que quieren estar solos cuando están acompañados, los que quieren a alguien porque están solos, pero después no saben si era lo que querían. Una vuelta que no termina. Todos miran al de al lado. Todos quieren lo que el otro tiene, cuando el otro tiene algo distinto. No dejamos de mirarnos el ombligo, en vez de mirar al otro a los ojos. Y sincerarnos, en lo patético que estamos. En esa ridícula vida. Las relaciones. Una queja tras otra. Pedirle al otro lo que no hacemos. Un juego histérico, una lucha de poder. Porque no sabemos que hacer con la realidad nos metemos con el que está junto a nosotros. Y al final, vivimos esperando. Un llamado, un mensaje, al hombre indicado, a la madre de nuestros hijos. A alguien distinto, que después no sabemos manejar. A quien cuidar para después quejarnos. No estamos acostumbrados a vivir en relación. El problema se motorizó en el seno de la familia y ahora se generaliza al resto de la sociedad. Un problema generacional, que no se va a detener. Y no solo es con las relaciones de pareja, también se juega este dilema en las amistades y en las sociedades, en las familias y en las relaciones comerciales. Nadie respeta lo pactado. Nos engañamos. Nos mentimos todo el tiempo. No podemos vivir solos, no nos sostenemos ni durante un recreo. Nos encerramos mirando ese orificio que encontramos en la mitad del abdomen. Como si fuera un espejo, no deja de ser un agujero que no tiene ni principio ni fin. Encerrados gritando para que alguien nos escuche. Peleamos gritando para quedarnos solos. Muchos prefieren estar esperando que tener lo deseado porque no saben como seguir. Las relaciones nos pueden hacer feliz, si es lo que estamos buscando. Si estamos aburridos y la idea es seguir girando, sigan ese camino, las relaciones sin vincularnos. El intercambio es necesario. No podemos vivir de nosotros mismos. Estamos muy lejos de ser autosuficientes, de autoalimentarnos. Estamos alejados de nosotros mismos; estamos perdidos sin las relaciones. No les voy a decir que necesitamos un cambio, porque están todos cansados de los cambios y de los pocos resultados que han dado. Necesitamos mirar hacia otro lado, para que podamos encontrar lo que estamos buscando. Porque todos seguimos buscando. Aunque damos manotasos de ahogados, siendo ciegos y lentos. Las relaciones son un encuentro. Eso no lo soportamos.

CON CALMA.

Somos un peligro. Somos seres extraños. De golpe parece que nos aceleramos y queremos terminar con todo. Apurados, torpes, descuidados. Dejamos de pensar, parece que nos olvidamos del ser racional y actuamos. Golpeamos. Nos matamos. Nos separamos. Lastimamos. Actuamos sin medir las consecuencias. Hacemos las cosas sin pensar en los efectos. Y después nos angustiamos.
Perdimos la calma.
No se si en algún momento la tuvimos. Pero ya no tenemos ritmo, hacemos todo apurados. No estamos tranquilos. No podemos calmarnos. Y lo vemos en nuestros hijos, no saben calmarse solos. Y nos llevan hasta el extremo de poner los "límites" en vez de contenerlos.
La calma no es quietud. No es detenimiento. No es pasividad, no es silencio. La calma es un estado que hoy se ha transformado en un "logro", pasajero. Porque no podemos sostenerlo.
No sabemos cómo calmarnos. Y pensamos que algo o alguien podrá hacerlo. Algo podrá quitarme este estado de ansiedad insoportable. Y cometemos el primer error, el primer tropiezo. Ponemos la solución afuera y exigimos la inmediata respuesta. Obviamente se nos frustra el intento. La reacción habitual es el intento de dominar y el círculo vicioso se cierra.
Una trampa nos espera. Y la calma queda fuera de todo este escenario. Quedamos atrapados en una rueda que se acelera en la medida en que nos desesperamos. Y nos alejamos de la solución.
La calma es la condición.
Sino miren como estamos. Un mundo encerrado, donde todo está al alcance de las manos y, sin embargo, estamos cada día más insatisfechos. las relaciones se han vuelto un mundo tancomplejo, que le empezamos a huir. El otro, tan deseado, se ha encarnado en el enemigo número uno. Y a su vez dependemos.
Un mundo tan violento por no saber esperar. La inmediatez es la consecuencia letal de este mundo globalizado. Nos viven engañando con el apuro y la eficacia, nos exigen apurarnos cuando tenemos que esperar. Y es lo más sabio que podemos hacer.
Dejar madurar la fruta para que se sienta su verdadero gusto. Elegimos el absurdo de comerla en su estado previo, agria, amarga. Sin su ser auténtico.
Ya no saboreamos los momentos. Ya no disfrutamos del encuentro. No estamos en el lugar, donde está nuestro cuerpo. Un error letal. Una pérdida irremediable. La clave fundante de la insatisfacción de estos tiempos.
Se vienen las fiestas de fin de año y todos los festejos. Estamos haciendo balances y se están preparando los desenfrenos. Debemos tener en claro que la época donde más nos matamos son en tiempos de fiestas y en las vacaciones. Una ironía de esta vida, una paradoja del ser humano. Vamos apurados cuando empezó nuestro descanso.
Y terminamos festejando la muerte de algún familiar, donde debiéramos abrir los regalos.
Con calma, para este fin de año.
Con calma para estos tiempos.

Miércoles, Diciembre 16, 2009

LOS CAMBIOS. EL SALTO.

Los cambios cuestan. Algunas adaptaciones salen caras, por mas que sepamos que los beneficios son enormes y que las complicaciones desaparecen. La gente les teme.Y es entendible. Lo nuevo se abre entre lo conocido, y las incertidumbres se adueñan de las expectativas que ya no tienen dueño. El miedo empieza con su risa de hiena a afilarse los dientes.
El control, inherte, a esta altura de las circunstancias, no puede frenar la avalancha y va perdiendo sus fuerzas.
El cambio siempre se encuentra en la puerta de las grandes etapas. Es la antesala del gran salto, aunque aun no se vea la caida. Estamos tan acostumbrados a pensar el salto con un abismo a sus pies que no podemos entender que hay saltos hacia arriba. La asociacion con la caida es una empresa ya anticuada, no hay cambio que no traiga una enseñanza. No hay manera de evitarlo.
O lo hacemos o nos caemos. Porque el cambio es la manera de seguir. Ayer lo vivi con una de esas grandes personas que se anima a vivir, porque tiene un enorme coraje. Se siente en él el hambre de una intensidad que se enciende cuando su deseo se hace presente. Y no hay barrera que lo contenga. Es una persona muy despierta que no acepta los frenos arbitrarios, ni las injusticias caprichosas de esas otras escobas que solo pueden juntar mugre.
Ayer lo vi, sintiendo el aire de lo nuevo, emocionado por todo lo que habia sembrado, casi sin darse cuenta. Esa es la magia que se encuentra en sus venas que tienen el tamaño de las arterias, porque su fuerza viaja asi. El afecto,el amor y la entrega ahora pegan la vuelta y le toca recibir. Tanto a dado, con tanta fueza ha sembrado que los frutos que esta cosechando llenan la vida de cualquiera.
Persigue sus metas, con una ansiedad que no lo deja dormir. Con una voracidad admirable, con tanto empeño y coraje que despierta la fascinacion de los otros. Y el temor de aquellos que solamente saben ser escombros. Una mente despierta, entre tantos dormidos. Un corazon que alienta a sus amigos contra los enemigos.
Una plataforma llena de firmeza para su familia, para sus hijas. Y para sus amigos, a quienes no va a olvidar. Saber que uno fue un pilar en esa vida, durante algunos años, es saber que uno ha sido privilegiado. Y llena el corazon de orgullo.
El sabe que fue un placer acompañarlo durante sus largos años de crecimiento. Saber que ha confiado su mente y sus emociones a mi cuidado es saber que he tenido entre manos al oro mas puro, un diamante humano.
Ahora que estoy de este lado y que esta etapa ha concluído, me permito dejar por escrito mi agradecimiento hacia su persona. Porque he aprendido, porque tanto me ha enseñado.
El Universo es sabio, sabe cuando y donde juntar las piezas.
El rompecabezas se ha terminado. Una nueva etapa de su vida comienza. Lejos de la triteza, plagado de emocion y vuelo. A él le deseo lo mejor de la vida, para él y su familia que tanto se lo merecen.
Son palabras escritas desde lo personal, a una persona muy particular.
De esas que uno nunca se olvida.